Posteado por: Aquilino Melgar | Febrero 4, 2009

Guardar silencio

José Lorente

Detalle de pirograbado: José Lorente

DIGMUN es una Asociación de Ceuta en la que mi amiga Maribel Lorente y el grupo de abnegadas personas que le acompañan, realizan una extraordinaria labor en relación a la dignificación de la vida Mujeres y Niñ@s. El pasado 3 de febrero y en conmemoración del Día Internacional de la Paz, prepararon un acto denominado “Ningún niño-a víctima de la Guerra” en el que presentaban una publicación que recopila cuentos elaborados por escolares bajo el lema “Tu solidaridad es mi alegría”.

Mi compromiso y mi deseo era haber participado en dicho acto. No pudo ser y bien que lo lamento. No sólo por la ausencia sino por el desgraciado hecho que motivó la misma.

 

Dicen que la distancia más corta entre una persona y la verdad es un cuento. En realidad esto no tiene ninguna base científica pero, por lo que pueda haber de verdad en ello, no perdamos la capacidad de narrar cuentos.

Olivier Clerc escribió en el año 2005 un libro titulado “La rana que no sabía que estaba hervida… y otras lecciones de vida”. Un libro para esas ocasiones en que uno no puede embarcarse en una lectura de más de cien páginas. Y este último verano, era una de esas ocasiones. En la introducción, el autor nos llama la tención sobre el hecho de que “todo es lenguaje, que todo nos habla”. Entre las historias que plantea, la que da título al libro, es la que me sirve al propósito que quiero referir.

Imaginemos una cacerola llena de agua y en su interior una rana nadando plácidamente. La cacerola se calienta a fuego lento. Al cabo de un rato el agua está tibia. A la rana esto le resulta agradable… y sigue nadando de manera plácida. La temperatura comienza a subir. Ahora el agua está caliente. Incluso un poco más caliente de lo que le gusta a la rana. Pero ella no se inquieta demasiado y además el calor le produce algo de fatiga y somnolencia.

Ahora el agua está caliente de verdad. La situación ya no le resulta tan agradable a la rana. Lo malo es que se encuentra sin fuerzas, de modo que se limita a aguantar y no hace mucho más. Lentamente, la temperatura del agua sigue subiendo, nunca de una manera acelerada… hasta el momento en que la rana acaba hervida y muere sin haber realizado el menor esfuerzo para salir de la cacerola.

Si la hubiéramos sumergido de golpe en un recipiente con el agua a cincuenta grados, se habría puesto a salvo de un enérgico salto.

Es un experimento rico en enseñanzas, dice el autor. Nos demuestra que un deterioro, si es muy lento, pasa inadvertido y la mayoría de las veces no suscita reacción, ni oposición, ni rebeldía”.

En esta sociedad nuestra de la comunicación, parece que lo que deja de ser noticia, ha dejado de suceder. Desaparecen las imágenes de niños que sufren la tragedia de la guerra y pensamos que esta tragedia ha desaparecido.

Sin embargo, el agua sigue calentándose…

Dos contribuciones complejas, a veces difíciles de mantener, pero absolutamente necesarias. La primera consiste en ejercitar la conciencia, sin la cual estaremos dormidos en el sentido estricto o figurado. La segunda es el ejercicio de la memoria. Sin memoria no hay comparación, no hay juicio. Pobre rana. Sin conciencia y amnésica, no le queda más que esperar la cocción. Pobres de nosotros si perdemos la capacidad de reaccionar ante el quebranto paulatino e imperceptible.

DIGMUN nos escalda la conciencia, nos recuerda con sus actos las palabras de Martín Luther King: “Nuestras vidas empiezan a acabarse el día que guardamos silencio sobre las cosas que realmente importan”.

DIGMUN no guarda silencio…

Hagamos un esfuerzo para no perder la atención. Hagamos un esfuerzo para no distraernos con la realidad que se nos presenta en primera plana y tratemos de ver la permanente cara oculta de la luna de lo que ya no es noticia. Hagamos ese esfuerzo educativo, ese esfuerzo ciudadano. Sólo así podremos tener esperanza en un futuro mejor.

 

¡Es la educación, amigo!

 


Respuestas

  1. Siempre me emocionas, gracias por la gente de Digmun y por la parte que me toca. Tenemos guardado muy bien el folio donde hablas de la rana y el deterioro.

    Estuvimos arropadas por las mujeres de los talleres y los niños.

    Gracias Akme, de verdad.

  2. Gracias , muchas gracias por tenernos presente en tus escritos. El acto quedó estupendo, aunque lleno de improvisación, como suele ocurrir en los actos de digmun.
    Te echamos de menos. Espero que te veamos en otra ocasión.
    Besos de todas las abnegadas de digmun

  3. Gracias, Aquilino, por apoyar estas cosas y a estas personas, a estas mujeres como África (enorme), como Maribel (tan querida), que se empeñan en luchar contra gigantes, como el hambre, la soledad, el miedo, la injusticia… Sabéis, queridas amigas, que no estáis solas, detrás hay un montón de corazones empujando. Gracias por ser como sois y por hacer lo que hacéis.
    Un beso fuerte.

  4. Llevo un tiempo que no me canso de admirar a los viejos amigos/as… eso me produce un placer raro, y me gusta mucho porque me siento, por vuestra culpa, un privilegiado.

    ¡No vayais a cansaros! ¿Eh?

  5. [...] Vamos a intentar que vayan representados todos los coles de Ceuta, los políticos, las asociaciones, el pueblo en general. Hay que recaudar dinero y hay que intentarlo por Digmun. Que es una ONG que no guarda silencio. [...]


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