
Foto: F. D. Rosas
En la mitología griega, Damastes era un bandido y posadero del Ática. Tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario, lo seducía y lo invitaba a tumbarse desnudo en una cama de hierro. Si la víctima era alta, Damastes procedía a serrar las partes de su cuerpo que sobresalían. Si por el contrario era más baja, la maniataba y descoyuntaba a martillazos hasta estirarla.
A veces, uno se pregunta si la escuela no será también un lecho de Damastes. Si en lugar de adaptar el currículum a las características de las personas, lo que se hace, como Damastes, es acomodar a las personas a un currículum único y homogeneizador. A costa, como no puede ser de otra manera, de evidentes e inaceptables torturas.
La escuela es un auténtico reino de la diversidad. Aunque oigamos decir que una clase es homogénea, se trata de una evidente exageración, cuando no de una flagrante falsedad. Porque nadie es igual que nadie. La escuela encierra hoy una diversidad cultural inusitada. Pero la diversidad no es sólo cultural. Hay diversidad en las capacidades, en los intereses, en las motivaciones, en las expectativas, en los estilos de aprendizaje… En definitiva, que no hay dos niños idénticos. Así, podríamos afirmar sin lugar a equivocarnos que el alumnado que acude a los centros escolares se puede dividir en dos grandes grupos: los inclasificables y los de muy difícil clasificación.
Es por eso que el principio de “atención a la diversidad” debe orientar todo el proceso educativo. La atención a lo diverso ha de establecerse no sólo como un principio pedagógico de la escuela, sino de toda la sociedad. Todos hemos de enseñar a los que se están formando lo que significa vivir en sociedad. En una sociedad cada vez más globalizada, compleja, cambiante y multicultural, y todos los niños y niñas, en todos los centros educativos, deben aprender a vivir y convivir en ella.
En ocasiones se ha considerado la diversidad como una rémora para el sistema educativo. En ocasiones se tiende a formar grupos lo más homogéneos posibles apartando a quienes muestran una diferencia (por arriba o por abajo) muy acusada. Si hay falta de preocupación por las diferencias no sólo nos podemos encontrar con un entorpecimiento didáctico sino con todo un atentado a la justicia. La “indiferencia hacia las diferencias transforma las desigualdades iniciales ante la cultura en desigualdades de aprendizaje” decía el sociólogo Pierre Bourdieu. Si se exige por igual a quienes de partida son tan desiguales no hacemos otra cosa que establecer institucionalmente la injusticia.
En efecto, basta con ignorar las diferencias para que la misma enseñanza:
· Propicie el éxito de aquellos que disponen del capital cultural y lingüístico; de los códigos; del nivel de desarrollo; de las actitudes; de los intereses; y de los apoyos que permiten aprovechar al máximo las clases y estar a la altura a la hora del examen.
· Provoque, a la inversa, el fracaso de aquellos que no disponen de estos recursos, y que en tales condiciones aprenden en esencia que son incapaces de aprender, convenciéndose además que éste es el signo de su incapacidad más que el de la inadecuación de la escuela.
Cuenta la mitología que Damastes continuó con su reinado de terror hasta que se encontró con Teseo, quien se dejó seducir, pero al entrar a la choza de Damastes lo «ajustó» cortándole a hachazos la cabeza y los pies.
¡Es la educación, amigo!
Muy acertado, espero que lo lleves tambien a la práctica por los niños ceuties.
Un beso.
Por: Africa Puente Cristo el Enero 12, 2009
a las 7:52 PM
Esa en la intención, pero imposible solo. Es una labor compartida y ojalá podamos mejorarla entre todos.
Otro para ti también
Por: Aquilino Melgar el Enero 12, 2009
a las 7:58 PM
Es una idea valiente y osada esta de dejar aflorar al Aquilino y orillar a @kme a otros menesteres. Uno se siente orgulloso de sus amigos, que lo sepas. Y más aún, cuando de muestran este compromiso.
Un abrazo fuerte.
P.D. Pero podías avisar.
Por: Milano el Enero 19, 2009
a las 9:30 AM
Gracias, viejo amigo. Uno se siente más seguro y también más comprometido, sabiendo que tiene gente como tú detrás.
Un fuerte abrazo
P.D. Es posible, pero ya me conoces…
Por: Aquilino Melgar el Enero 19, 2009
a las 5:55 PM
Una cosa es predicar y..otra dar trigo…Si no fíjate, “amigo Akme”, lo que pasó con Hécate…tú que eres tan amante de la mitología.
Por: Tiresias el Enero 19, 2009
a las 6:01 PM
No es necesario el uso de tu poder adivinatorio, “amigo Tiresias” para acordar que, en efecto “una cosa es predicar y otra dar trigo”.
La cuestión es no querer hacer pasar una cosa por lo otro y, en cualquier caso, no sé si estarías de acuerdo conmigo es que una cosa es sembrar y otra recoger el trigo. Porque a Hécate no sólo le fue dado el título de “Reina de los fantasmas” sino que otras versiones la sitúan actuando de forma parecida a Némesis… tú, que intuyo mucho más amante que yo de la mitología.
Saludos
Por: Aquilino Melgar el Enero 19, 2009
a las 6:43 PM
Estoy muy de acuerdo con tu teoria,y por aquello de que cada maestrillo tiene su librillo,yo siempre he tenido,profesionalmente ,un objetivo,que mis alumn@s aprendieran a aprehender,es decir poner en sus manos los métodos y formas para llegar ,y cada cual que llegue a su ritmo
Por: Rosi Sentís el Enero 19, 2009
a las 7:14 PM
¡oye,y si te dijera yo ,que me suena la foto!. huele a gato
Por: Jubilata plateada el Enero 21, 2009
a las 9:18 PM
¡Diana! Jubilata. Tiene un gran olor a gato… y a buena compañía.
Por: Aquilino Melgar el Enero 23, 2009
a las 6:23 PM