
Foto: A. Melgar
A veces tengo la sensación de que el tiempo es como un puñado de arena entre mis manos que no soy capaz de retener. Se me escapa por entre los dedos y no sé si esa arena sirve para construir algo o simplemente fluye entre esos dedos, sin más, sin poder observarla y pararme a pensar sobre ella, a jugar con ella. A construir un castillo que, aún de arena, al menos puede tener la virtud de lo estético.
Y hablando de estética y de tiempo, hoy hago un intento de retomar este Blog, aparcado desde un abril en el que los espacios se achicaron, el tiempo se contrajo, la emoción hubo de comprimirse y el resultado es de ocho meses en un suspiro y un tirón de orejas público de Gonzalo Testa en prensa y en privado de mis amigas África y Verónica.
Y voy a hacer ese intento, preparando una trampa estética, una serie de trampantojos que me eviten ese salto vacío, antiestético que va de abril a noviembre. De modo que no se considere como tal la trampa, sino sólo un juego estético, un Trompe l’oeil al descubierto como esas partidas de ajedrez que, partiendo de la posición final, hay que desarrollar hacia atrás.
“Desde antiguo estamos ‘habituados a mentir’ o para expresarlo de modo más virtuoso e hipócrita, en suma, más agradable: somos mucho más artistas de lo que sabemos”.
(Nietzsche)
La estética se refiere a lo que afecta a nuestros sentidos. Y en toda afectación ya hay una historia y, por lo tanto, el lobo siempre anda enseñando las orejas y tratando de engañar a Caperucita. ¿Lo conseguirá?
– Abril –
Me puede la cuestión de las expectativas. Sobre uno mismo y sobre los demás. En ambos casos pueden llegar a condicionar de una manera determinante el comportamiento. La autoconfianza, el creer en lo que uno hace, no dejan de ser elementos paralelos de la misma cuestión.
En Pigmalión y Galatea, apuntaba ya esta misma cuestión que no me cansaré repetir. En esta ocasión, lo hago en “Algo muy grave va a sucederle a este pueblo”, un giro más, insisto, sobre una cuestión de vital importancia para los procesos de enseñanza y aprendizaje y, por qué no, para la vida cotidiana.
– Mayo –
Del 27 al 30 del pasado mes de abril, se celebró la IV Muestra de Formación Profesional en el patio de armas de las Murallas Reales. Magnífico escenario que contó con una gran asistencia y una puesta en escena extraordinaria gracias a la colaboración del alumnado y profesorado de las distintas familias profesionales. En el acto inaugural pronuncié unas reflexiones recogidas en “Quien vale, vale, y quien no, a FP“.
– Junio –
Ya había estado en Los Rosales a comienzos de curso, haciendo la inauguración oficial del mismo. Me sentí a gusto hablándole desde el respeto y la consideración que me merecen quienes tratan de poner algo de orden a su vida. Era mi intención volver el día de la clausura que se produjo en el mes de junio. Lamentablemente no pudo ser. Otras obligaciones me retenían fuera de Ceuta. Les envié un texto que titulaba “Si te comes un limón sin hacer muecas…“
– Septiembre –
Comienza un nuevo curso escolar. Siempre, con independencia de matices diferenciales de un año a otro, celebrar lo que no deja de ser un motivo de alegría del logro social que representa. De literatura y música, en relación al mensaje de un querido amigo y compañero, da pie a hablar sobre ello.
En septiembre asisto a un encuentro de Centros UNESCO. Ello me da pie a reflexionar sobre Educación y Derechos Humanos.
– Octubre –
La situaciones complicadas requieren soluciones complicadas. No terminan de funcionar las recetas sencillas, ni análisis simplificados, ni la falta de imaginación. Por eso entiendo que hay que dar la bienvenida a iniciativas innovadoras y participativas. El problema, es cuando te encuentras frente al derrotismo, frente a ese análisis que te dice: “lo que hace falta, simplemente, es…“. ¡Lástima!
Y en esa línea de participación, se encuentran las familias. Sus movimientos asociativos cuentan más con el voluntarismo de unos pocos y abnegados padres y madres, que con una real y masiva participación ciudadana. Pero hay que seguir insistiendo en esa importante línea. Se celebró en octubre una Jornada organizada por la FAMPA en la que hablé de la inocencia de las palabras.








